Una ley de residuos que hace de un problema, una oportunidad

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La nueva ley de residuos quiere que la economía sea circular

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Desde el 10 de abril de 2022, España cuenta con una nueva ley de residuos y suelos contaminados. Su principal razón de ser es “reducir al mínimo los efectos negativos de la generación y gestión de los residuos en la salud humana y el medio ambiente”. Porque los residuos se han convertido en un gran problema de salud, ambiental y económico. Además, son también una fuente emisora de gases de efecto invernadero

El reto es convertir este problema en una oportunidad. Una oportunidad que tiene nombre y apellido: economía circular. En este sentido, la ley de residuos y suelos contaminados “tiene por objeto sentar los principios de la economía circular a través de la legislación básica en materia de residuos”.

Entre las novedades de la normativa destaca la introducción del principio de que quien contamina paga. Uno de los instrumentos escogidos para aplicar este principio es la creación de dos impuestos: uno sobre los envases de plástico no reutilizables y un segundo sobre el depósito de residuos en vertederos, la incineración y la coincineración de residuos. 

La fabricación, importación o adquisición intracomunitaria de envases que contengan plástico no reciclado pagarán una penalización de 0,45 euros por kilogramo. Se busca que los productores prioricen el uso de materiales reutilizables o reciclables. Por otro lado, se establece la obligación de pagar por la entrega de residuos en vertederos o incineradoras. El objetivo es que los residuos tengan nuevas vidas una vez finalizada su vida útil, en lugar de acabar en un vertedero o incinerados.

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En 2021, solo acabaron siendo reciclados menos del 15% de las 138 millones de toneladas de residuos.

La responsabilidad ampliada del productor

La nueva ley de residuos y suelos contaminados amplia también las responsabilidades de los productores del residuo y revisa y actualiza el régimen de inspección y sancionador. Se trata de un conjunto normativo para garantizar que los fabricantes asumen parte de los costes e incluso de la gestión de los residuos. Además, se incentiva a las empresas a apostar por el ecodiseño, el sistema de retorno de envases y la reparabilidad de los equipos eléctricos y electrónicos. 

Por otro lado, la normativa prohíbe destruir o eliminar en vertedero los excedentes de productos no perecederos. Se trata de una práctica generalizada en el sector textil. En el caso de los productos perecederos, se impone al conjunto del sector agroalimentario y a la restauración la obligación de priorizar, antes de desechar, la donación de alimentos o bien su aprovechamiento, ya sea para la fabricación de piensos para animales. 

La ley de residuos implica también a los comercios. A partir del 1 de enero de 2023, las tiendas de alimentación con una superficie igual o superior a 400 m2 deberán destinar al menos el 20% de su área de ventas a la oferta de productos sin embalaje primario. Es decir, productos a granel o en envases reutilizables.

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Infografía: ley de residuos y suelos contaminados

Coto a los plásticos de un sol uso y más reciclaje

Desde la entrada en vigor de la ley de residuos, ya no se pueden comercializar bastoncillos de algodón que contengan plástico, cubiertos y platos de un solo uso, pajitas o recipientes para bebidas hechos de poliestireno expandido. La normativa también prohíbe los microplásticos en cosméticos o productos de limpieza. El objetivo es combatir los plásticos de un solo uso. Estos plásticos que acaban contaminando los ecosistemas terrestres y marinos.

Otras de las principales novedades de la ley de residuos y suelos contaminados es la obligación de garantizar la recogida separada de residuos textiles, aceites de cocina usados, residuos domésticos peligrosos y residuos voluminosos (de muebles y enseres). Algunas comunidades autónomas o localidades ya lo hacían, pero muchas otras no. 

En 2021, solo acabaron siendo reciclados menos del 15% de las 138 millones de toneladas de residuos (cerca de 490 kilos por persona y año) que se generaron en España, según datos del informe Grandes Cifras del Sector Reciclado de Residuos 2022, elaborado por la delegación española de la International Facility Management Association. De aquí la necesidad de esta nueva ley de residuos.

Suelos contaminados

En materia de suelos contaminados, la normativa actualiza y refuerza algunas disposiciones. Entre las novedades destacan, por ejemplo, la fijación de un periodo máximo de tres años para la ejecución de las tareas de recuperación de los suelos contaminados; la ampliación y tipificación más detallada del catálogo de infracciones muy graves y graves; o el incremento del importe de las sanciones. Es decir, los suelos están ahora más protegidos con la nueva ley de residuos y suelos contaminados.

Un paso adelante, pero se queda corto

Las entidades ecologistas han aplaudido la nueva legislación, pero consideran que hay aspectos “muy mejorables”. La Alianza Residuo Cero lamenta que los grupos políticos no apuesten en medidas concretas hacia la reducción en origen de los residuos, tanto en cantidad como en toxicidad. Denuncian que el texto aprobado no está a la altura de la problemática y desprotege la salud de las personas. 

En la misma línea, Greenpeaceseñala que en la nueva ley de residuos se han dejado pasar oportunidades importantes, como tener objetivos ambiciosos de reducción. “Sí se habla de reducción, pero son pasos pequeños dada la gravedad de la situación que tenemos ahora mismo de contaminación por estos residuos a nivel estatal y mundial”, advierte Greenpeace.

Ley de residuos y suelos contaminados: avance para los ODS

Naciones Unidas, en el número 12 de sus 17 objetivos de desarrollo sostenibles para 2030 (conocidos como los ODS), plantea la necesidad de una reducción en la generación de los residuos y una adecuada gestión de los mismos. El ODS 12 se titula producción y consumo responsables. En concreto, dicho objetivo establece lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos adversos en la salud humana y el medio ambiente. Por otro lado, también se fija como meta reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización.

Aunque prácticamente todo es mejorable en esta vida, se puede decir que a grandes rasgos la ley de residuos y suelos contaminados es un avance en la buena dirección. Un avance que dependerá también del esfuerzo de todos. La reducción de los residuos empieza con nuestras decisiones de compra y continúa en nuestros hogares cuando en lugar de desechar sin más optamos por reparar o reutilizar y, solo cuando ya no hay más remedio, por reciclar.

 

Lorena Farràs