Tipos de plásticos: clasificación y reciclaje

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Existen 7 tipos de plásticos según el Código de Identificación de Plástico. Conocer su clasificación es clave para reciclar correctamente y reducir el impacto medioambiental de uno de los materiales más contaminantes del planeta.

Tres botellas de plástico con tapón amarillo retorcidas formando el símbolo de reciclaje sobre un fondo plano azul.
Índice

Los tipos de plásticos se clasifican internacionalmente mediante el Código de Identificación de Plástico. El sistema fue creado en Estados Unidos en 1988 por la organización entonces denominada Society of the Plastics Industry. Su función es identificar la resina predominante del producto. Este código se representa con el «triángulo de Möbius» que rodea un número del 1 al 7, indicando la composición del material y su posibilidad de reciclaje. Sin embargo, según Ecoembes, el reciclaje efectivo depende en gran medida de una correcta separación en origen. A continuación, se detallan los siete tipos de plásticos, sus usos, su nivel de reciclabilidad (del 1 —fácil— al 4 —muy difícil—) y sus principales sustancias tóxicas.

Clasificación de los 7 tipos de plásticos

1. PET o PETE (tereftalato de polietileno)

Botellas de plástico PET, uno de los tipos de plásticos más fáciles de reciclar
Las botellas de plástico PET tardan más de 1.000 años en degradarse y su reciclaje es fácil si lo comparamos con otros tipos de plásticos. 

Se emplea en botellas de bebidas, envases de comida, botes de crema y productos farmacéuticos. Tras el reciclaje puede convertirse en nuevas botellas, textiles, alfombras o lonas. Reciclabilidad: nivel 1 (fácil). Representa el 11 % de los residuos plásticos globales. Es recomendable vaciar, enjuagar y secar los envases antes de depositarlos en el contenedor amarillo.

2. HDPE (polietileno de alta densidad)

Presente en envases no transparentes como botellas de leche, detergentes, envases de aceite o productos de limpieza. Se recicla para fabricar nuevos envases, contenedores de basura, juguetes, macetas o mobiliario urbano. Reciclabilidad: nivel 1 (fácil). Contiene antimonio. Supone el 14 % de los residuos plásticos del planeta.

3. PVC (policloruro de vinilo)

Se utiliza en tarjetas de crédito, tuberías, revestimiento de cables, marcos de puertas y ventanas y pieles sintéticas. Tras el reciclaje se transforma en suelas de calzado, artículos para el hogar o tubos de riego. Reciclabilidad: nivel 4 (muy difícil). Contiene nonilfenol. Representa el 5 % de los residuos plásticos. Su composición química lo convierte en uno de los tipos de plásticos más complejos de tratar.

4. LDPE (polietileno de baja densidad)

Con estos tipos de plásticos se elaboran el film adhesivo, las bolsas de la compra, el plástico de burbujas, bolsas de suero y aislantes de cableado. Puede reciclarse para fabricar los mismos productos de origen, además de muebles, macetas o membranas aislantes. Reciclabilidad: nivel 2. Contiene ftalatos, aldehídos y ácidos carboxílicos. Constituye el 20 % de los residuos plásticos, uno de los porcentajes más elevados. Su baja densidad puede contaminar a otros materiales durante el proceso de reciclado, por lo que conviene separarlo cuidadosamente.

5. PP (polipropileno)

Tupperwares de polipropileno, uno de los tipos de plásticos 100 % reciclable
El polipropileno contiene muchas sustancias tóxicas y supone el 19% de los residuos plásticos del planeta.

De polipropileno están hechos los tapones de botellas, pajitas, tupperwares, neveras portátiles, piezas de automóvil, pañales y material médico. Se recicla para crear contenedores de transporte, sillas de plástico, escobas o equipos de jardinería. Reciclabilidad: nivel 2. Contiene ftalato, aldehídos, fenol y sustancias perjudiciales para el sistema nervioso. Supone el 19 % de los residuos plásticos. Es uno de los tipos de plásticos 100 % reciclable, lo que lo convierte en un candidato ideal para la economía circular.

6. PS (poliestireno)

Cubiertos de poliestireno, uno de los tipos de plásticos más difícil reciclar
Contiene como sustancias tóxicas antimonio y bromo, y comporta el 6% de residuos plásticos en el medioambiente.

Se encuentra en vasos para bebidas calientes, envases de yogur, cubiertos de plástico, hueveras, bandejas de comida, aislantes térmicos y juguetes. Tras el reciclaje se emplea en aislantes, material de oficina, perchas o macetas. Reciclabilidad: nivel 3 (difícil). Contiene antimonio, bromo, estireno, benceno y tolueno. Representa el 6 % de los residuos plásticos.

7. Otros (mezclas)

Incluye mezclas de varios tipos de plásticos empleados en artículos electrónicos, electrodomésticos, piezas industriales, garrafas de agua y colchones. Al desconocerse con certeza las resinas que contienen, su reciclabilidad alcanza el nivel 4 (prácticamente imposible). Puede integrar bisfenol A, antimonio y bromo. Ostenta la cifra más alta de residuos plásticos: un 24 % del total.

Infografía - Tipos de plásticos
Infografía - Tipos de plásticos

¿Por qué es el plástico tan difícil de reciclar?

La composición química del plástico explica la dificultad de su reciclaje. Los polímeros que lo conforman presentan una gran resistencia ante la acción de los microorganismos que degradan las materias orgánicas. Además, muchos tipos de plásticos incorporan aditivos que aumentan su durabilidad, lo que puede hacer que tarden cientos de años en descomponerse en la naturaleza. A escala global, según datos de la OCDE, solo un 9 % de los residuos plásticos se recicla efectivamente.

Una alternativa en crecimiento son los bioplásticos, fabricados a partir de materias primas orgánicas renovables como la yuca, el maíz o la patata. Sin embargo, muchas plantas de tratamiento aún no están equipadas para procesarlos correctamente, por lo que sigue siendo fundamental reducir el consumo de plásticos y mejorar los sistemas de reciclaje para proteger el medio ambiente.

Cómo interpretar el número del envase

El número no es una garantía de reciclaje. Identifica principalmente la resina del producto, mientras que su destino depende del formato, la contaminación, la recogida disponible y las instalaciones de tratamiento. Para reciclar correctamente:

  1. Vaciar el envase.

  2. Separar las partes si el diseño lo permite.

  3. No introducir objetos de plástico que no sean envases en el contenedor amarillo.

  4. Consultar las indicaciones del ayuntamiento o del gestor local.

  5. No depositar un bioplástico en el contenedor orgánico o amarillo únicamente porque aparezca identificado como «biodegradable».

Idea clave: un plástico puede ser técnicamente reciclable y, aun así, no reciclarse en la práctica si no existe una recogida o una planta preparada para ese formato.

Por  Begoña Basterrechea

Preguntas frecuentes sobre los tipos de plástico
Respondemos a las preguntas más recurrentes sobre los tipos de plástico

¿Qué significa el triángulo con un número en los envases de plástico?

Es el «triángulo de Möbius», un sistema internacional que indica la composición del tipo de plástico. El número del 1 al 7 identifica la resina utilizada: 1 (PET), 2 (HDPE), 3 (PVC), 4 (LDPE), 5 (PP), 6 (PS) y 7 (mezclas). Este código permite clasificar correctamente los envases para su reciclaje, aunque el hecho de que aparezca el triángulo no garantiza que el producto sea reciclable en todas las localidades.

¿Cuáles son los tipos de plásticos más fáciles de reciclar?

Los tipos de plásticos con mayor facilidad de reciclaje son el PET (1), el HDPE (2) y el polipropileno PP (5). Estos materiales pueden reaprovecharse con mayor eficiencia en las plantas de tratamiento y son los que con más frecuencia se transforman en nuevos productos reciclados, como botellas, textiles o mobiliario.

¿Qué es el plástico biodegradable?

Es un tipo de plástico elaborado a partir de materia orgánica —como fécula de patata o almidón de maíz— que puede descomponerse más rápidamente que los plásticos convencionales cuando está expuesto a microorganismos. Sin embargo, no se degrada en todas las condiciones y muchos centros de gestión aún no cuentan con la tecnología necesaria para procesarlo correctamente, por lo que su uso no sustituye la necesidad de reducir el consumo general de plásticos.