Desperdicio cero y las claves para aplicarlo

¿Sabías que cada persona desecha unos 100 kilos de comida al año? El movimiento desperdicio cero quiere acabar con esta realidad insostenible.

Desperdicio cero
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Alrededor de 1.300 millones de toneladas de comida acaban en la basura cada año por diferentes causas. Esto es un 30 % de los alimentos que se producen en el mundo. Al mismo tiempo, se estima que casi 800 millones de personas pasan hambre. El movimiento residuo cero busca que todos los agentes pertenecientes a la cadena agroalimentaria, incluidos los consumidores finales, participen en prevenir el desperdicio de alimentos. En este artículo sobre el despercidio cero encontrarás trucos para reducir los desperdicios en el hogar.

¿Qué es el desperdicio cero?

El desperdicio cero, residuo cero o «zero waste» es un movimiento global que promueve la preservación y optimización de los recursos. La Alianza Internacional Residuo Cero (ZWIA, por sus siglas en inglés) lo define como la «conservación de todos los recursos mediante la producción, consumo, reutilización y recuperación responsable de productos, envases y materiales sin quemas y sin vertidos al suelo, agua o aire que amenacen el medioambiente o la salud humana».

Este sistema de «basura cero» es una de las bases de la economía circular. En un mundo con recursos limitados, este modelo de gestión utiliza las materias primas disponibles en el planeta de la forma más eficiente posible, alargando la vida útil de los productos y reintroduciéndolos en la cadena de valor para darles un nuevo uso.

desperdicio cero

 

Cero desperdicio: ¿por qué es importante?

Cada persona desecha de media 120 kilos de alimento al año, según datos de Naciones Unidas. El desperdicio de alimentos es un problema global que, además de los impactos ambientales y económicos, tiene un marcado componente ético, pues alrededor de un 10 % de la población mundial sufre hambre.

Desperdiciar comida atenta contra la seguridad alimentaria. Cuando se pierde o desperdicia un alimento se malgastan también los recursos empleados para producirlo, incluidos el capital y la mano de obra, la tierra, la energía y el agua. Por ejemplo, se necesitan unos 1.700 litros de agua para obtener un kilo de arroz y más de 15.000 para uno de ternera.

Residuo cero en ‘la Agenda’

Los residuos que generan nuestras ciudades aumentan a un ritmo preocupante. Según cifras del Banco Mundial, si no se implanta con éxito una política global de desperdicio cero, la cifra de residuos urbanos alcanzará los 3.400 millones de toneladas para 2050, respecto a los algo más de 2.000 millones en 2016.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 de la ONU (ODS 12) propone lograr un sistema de producción y consumo responsable. «Es crucial implementar políticas que apoyen un cambio hacia prácticas sostenibles y desvinculen el crecimiento económico del uso de los recursos». Por ello, reducir el desperdicio y promover un modelo circular son metas específicas de la Agenda 2030.

En concreto, la meta tercera plantea reducir al 50 % el desperdicio de alimentos a nivel mundial para final de década en la venta al por menor y por parte de los consumidores, así como disminuir las pérdidas de alimento en las cadenas de producción y suministro. Por su parte, la meta 12.5 propone disminuir la generación de desechos mediante acciones de prevención, reducción, reciclado y reutilización.

Desperdicio cero
Se necesitan unos 1.700 litros de agua para obtener un kilo de arroz y más de 15.000 para uno de ternera.

¿Cómo aplicarlo? La jerarquía de desperdicio cero

Para alcanzar estas metas, se requieren medidas a nivel global y local. Reducir la pérdida y el desperdicio alimentario precisa actuaciones por parte de todos los sectores y actores implicados en la cadena de suministro, desde los responsables políticos, pasando por los productores, la industria alimentaria y los minoristas hasta el individuo o usuario final.

¿Cómo? Aplicando la llamada jerarquía de residuo o basura cero, enfocada en las tres «r». Así, se anima a los usuarios a desarrollar acciones priorizando la parte superior de la jerarquía: prevenir los residuos. En segundo lugar, reutilizar los productos o componentes para el mismo o similar propósito con el que fueron concebidos y, por último, cuando no se pueda alargar más su utilidad, reciclar los materiales o compostar para devolverlos al suelo.

‘Zero waste’ en casa: 8 trucos para evitar el desperdicio

¿Cómo llevar el desperdicio cero a tu día a día? Más del 40 % de los desperdicios se generan en los hogares. Como consumidores finales, podemos contribuir a cambiar los hábitos con estos sencillos consejos:

  • Planificar el menú semanal

Planifica el consumo de los alimentos perecederos para evitar los descartes por deterioro. Compra solo la comida que se vaya a consumir, ten en cuenta el número de comensales y sirve raciones proporcionadas.

Antes de ir a la compra, repasa el menú de la semana. Revisa tu despensa y apunta en una lista lo prioritario.

  • Conservar bien los alimentos

Presta atención a las etiquetas de los productos: modo de conservación, fecha de caducidad o de consumo preferente, etc.

  • Apostar por productos locales y de temporada

Compra productos sostenibles, ecológicos y locales que apoyen los objetivos ambientales y sociales. Con los productos de proximidad reducimos el empaquetado y la contaminación por transporte.

  • Mantener la nevera organizada

Tener el frigorífico limpio y ordenado ayudará a que los alimentos se conserven mejor. Antes de que algo se estropee, congélalo.

  • Aprovechar todo

Saca partido a las sobras y prepara una sopa de verduras o unas ricas croquetas con el pollo que sobró ayer. Atrévete con nuevas recetas. En internet encontrarás un montón de ideas de cocina creativa. 

  • Compostar

Fabrica tu propio abono natural. Puedes preparar compost con los biorresiduos (restos de verduras y fruta, cáscaras de huevo, posos de café, etc.), o bien usarlos directamente como fertilizante para tu jardín o huerto urbano.

  • Invierte en productos ‘zero waste’

Reduce el consumo de plástico y hazte con artículos cero residuo: una botella de agua o un vaso para el café reutilizables, bolsas de tela para la compra, cosmética sólida… Hay muchas opciones disponibles que te ayudarán a reducir el desperdicio en casa.

El concepto de desperdicio cero va más allá del reciclaje; abarca todo el ciclo de vida de un producto, desde su diseño hasta el uso y manejo de los materiales de modo que preserve su valor, se conserven los preciados recursos naturales para las generaciones futuras y se minimice el impacto en la naturaleza. Generar un cambio de hábitos como este puede parecer abrumador. Sin embargo, nuestras decisiones y esfuerzos, por pequeños que sean, pueden suponer una gran diferencia.

 

Por Elisabeth Lahoz

Preguntas frecuentes sobre desperdicio cero

Respondemos a las preguntas más recurrentes sobre desperdicio cero

¿Cómo clasificar la basura en el hogar?

Estas son las pautas para separar los residuos en tu hogar y evitar así tanto el desperdicio como la contaminación: separa los residuos orgánicos de los inorgánicos, clasifica los residuos inorgánicos en función del tipo de material (vidrio, plástico o papel y cartón) y deposítalos en los contenedores de colores.

En el caso de los residuos voluminosos, escombros de obra doméstica, aceites, aparatos electrónicos, etc., deben llevarse a un punto limpio para que sean procesados correctamente.

¿Dónde se desperdicia más comida?

Aunque son muchas y muy distintas las razones que hacen que millones de alimentos acaben en la basura cada año, «es en la fase de producción y de consumo donde más alimentos se tiran», afirman desde Alimenta ODS.

¿Qué son las tiendas de desperdicio cero? ¿Cómo funcionan?

Los establecimientos que operan en el sistema zero waste venden frutas, verdura, pastas, condimentos o cosméticos a granel, sin envases plásticos. Se trata de tiendas libres de embalaje donde el cliente lleva sus propias bolsas de tela reutilizables o envases de vidrio para almacenar y transportar los alimentos.

¿Cómo puedo saber si una empresa es desperdicio cero?

Un modo de comprobarlo es a través de los certificados o sellos de desperdicio cero. La certificación Residuo Cero y Desperdicio Alimentario Cero reconoce a las organizaciones que priorizan la adecuada gestión y valorizan los residuos que generan, evitando su depósito en vertedero.

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