Movilidad eléctrica, la revolución del siglo XXI

Los coches eléctricos ofrecen interesantes ventajas, lo que unido a la creciente conciencia medioambiental y las ayudas públicas a la movilidad eléctrica está propiciando su definitivo auge

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El siglo XXI es el «siglo de la conciencia medioambiental». La firma del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible supusieron un giro importante en la voluntad política y ciudadana de cuidar el planeta. La movilidad sostenible es «un pilar fundamental de la transición energética», afirman desde el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). La introducción de las energías renovables en el sector energético avanza imparable, y el sector automovilístico y del transporte, con un gran peso estratégico en nuestra economía, se halla ante una nueva revolución: la del coche eléctrico.

Vehículo eléctrico, ¿qué es y qué tipos hay?

La principal diferencia entre los vehículos eléctricos y los de combustión interna radica en la tecnología y la fuente de energía que utilizan. Los primeros, que son los que nos ocupan, funcionan con un motor eléctrico que se alimenta con electricidad almacenada en una batería. Estas baterías se cargan, bien en un punto de recarga pública o una electrolinera, bien desde una red eléctrica privada —doméstica— instalada en el propio hogar.

Existen dos clases principales de coches eléctricos: los 100 % eléctricos, que solo funcionan con batería, y los híbridos, en los se puede elegir el tipo de conducción, con motor eléctrico o de combustión alimentado por un depósito de carburante. A su vez, dentro de los vehículos eléctricos e híbridos encontramos distintas opciones. Los hay con pila de hidrógeno (FCEV, por sus siglas en inglés); vehículo eléctrico de autonomía extendida (EVER), con motor térmico, o coches microhíbridos (MHEV), térmicos y que cuentan además con una pequeña batería.

¿Por qué es clave? Ventajas de la movilidad eléctrica

La eléctrica es una opción de movilidad sostenibley más barata. Entre los beneficios de los coches eléctricos cabe citar:

  • «0» emisiones. Necesitamos reducir la emisión de carbono y otros gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento global. La mayor ventaja de un vehículo eléctrico es que no genera gases contaminantes, perjudiciales para el medioambiente y las personas, permitiendo mejorar la calidad del aire de nuestras ciudades.

  • Conducción silenciosa y sencilla. Los vehículos de baja emisión tampoco generan ruidos, disminuyendo la contaminación acústica. Además son automáticos, sin marchas ni embragues, por lo que resultan más fáciles de manejar.

  • Ahorro. El coste de la carga completa de un coche eléctrico es mucho menor que llenar el depósito con carburante. En caso de contar con un punto de recarga en casa, se puede escoger una tarifa de luz adecuada y la hora de más ahorro para cargar el vehículo. En función de la tarifa contratada, el gasto oscila entre 1 y 2 € por cada 100 km y, aunque depende del modelo, hay coches con hasta 500 km de autonomía.

A esto hay que sumar menos averías —los gastos de reparación más habituales en un vehículo convencional corresponden al motor de combustión y el cambio de marchas; el eléctrico no contiene estos elementos— y menos costes de mantenimiento —solo los referentes a frenos, neumáticos y revisiones periódicas; no requiere cambios de lubricante, aceite o filtros—. Considerando lo anterior, se calcula que la amortización del coste del vehículo se sitúa en torno a los 80 000 km.

  • Ventajas para circular. Con la etiqueta de cero emisiones o ECO, evitamos las restricciones para entrar en grandes ciudades como Madrid y Barcelona, así como para circular o aparcar. Esta etiqueta también habilita para circular por el carril bus-VAO, aunque el coche lleve un solo ocupante.

Además de las ventajas para el usuario, la implantación del vehículo eléctrico permite reducir la dependencia del petróleo. Los coches eléctricos integran las energías renovables en un sector fuertemente dependiente de los productos derivados del petróleo. En su informe Previsiones del Mundo Petrolero 2040, la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) reconocía el complicado escenario al que tendrán que hacer frente las próximas décadas: «En los Estados más ricos de Europa, Asia y Norteamérica, el consumo de crudo para el transporte por carretera habrá caído un 30 % en 2040, de forma paralela al aumento de las ventas de vehículos eléctricos».

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En los Estados más ricos de Europa, Asia y Norteamérica, el consumo de crudo para el transporte por carretera habrá caído un 30 % en 2040

Asimismo, la movilidad sostenible es una oportunidad para fortalecer la industria de la automoción, un sector estratégico para nuestro país. El proyecto PERTE del coche eléctrico tiene como fin crear el «ecosistema necesario para el desarrollo y fabricación de vehículos eléctricos y conectados a la red y convertir a España—dicen— en el Hub Europeo de electromovilidad».

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Infografía: movilidad eléctrica

Hacia una electrificación de la economía

Según datos de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE) y la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos (GANVAM), las matriculaciones de vehículos electrificados (100 % eléctricos más híbridos enchufables) han crecido casi un 11 % en julio de 2022. «Hay que tener en cuenta que se parte de una cuota de mercado bajísima y cualquier subida de las ventas se traduce en porcentajes altísimos», nos decía Diego Rodríguez, catedrático de Economía de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Grupo de Investigación en Productividad, Innovación y Competencia.

Los vehículos eléctricos e híbridos matriculados en España rozan ya los 83 000, y el objetivo para 2030 es llegar a los 5 000 000. A pesar de estas previsiones deseadas, la realidad parece ir algo más despacio. De acuerdo con el estudio de Carwow «Desarrollo movilidad eléctrica», nos situamos a la cola en infraestructura de recarga. El nuestro es uno de los países que menos puntos de recarga de vehículos eléctricos instalaron en 2021, ocupando el puesto 34 de los 44 países analizados.

«La clave está en la velocidad a la que se haga el recorrido que queda por hacer», señalaba Rodríguez, que apunta a un elemento como la clave para la generalización del coche eléctrico: el precio y lasayudas públicas. «Ahora mismo es una actividad muy apoyada en mecanismos públicos como las ayudas a la movilidad, beneficios fiscales, incentivos de compra… Su expansión es una cuestión de cuánto dinero público se destina».

En este sentido, y con el fin de acelerar su instauración, desde el IDAE en cogobernanza con las comunidades autónomas se han puesto en marcha una serie de programas de incentivos ligados a la movilidad eléctrica. Financiado con fondos Next Generation EU, el programa MOVES III incorpora ayudas de hasta 7000 € para la adquisición de un vehículo eléctrico, así como para la implantación delogística einfraestructuras de recarga.

Otras medidas para incentivar la movilidad sostenible incluyen impuestos de matriculación gratuitos o tarifas reducidas en aparcamientos públicos municipales. También descuentos en los peajes de autopistas, como ecoviaT en Cataluña. Todas estas subvenciones e incentivos, unidos a la creciente preocupación por el cambio climático—en especial desde la publicación del último informe del panel de expertos de la ONU—, podría suponer el impulso definitivo del coche eléctrico y otros vehículos de energías alternativas.

La movilidad eléctrica es una herramienta clave para avanzar hacia un modelo energético cero emisiones. No solo el automóvil y otros medios de transporte cada vez más frecuentes en la ciudad (furgonetas y motocicletas eléctricas, bicicletas, patinetes eléctricos…), sectores como el aéreo o el transporte marítimo comienzan a sumarse a una movilidad más verde. Vamos camino de un futuro sostenible.

 

Elisabeth Lahoz

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