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Medioambiente
Arreglar un grifo que gotea y solucionar todos los inconvenientes que este genera, desde el desagradable ruido hasta un elevada factura de agua pasando por las pérdidas de este recurso, puede ser más fácil de lo que piensas siguiendo un simple paso a paso
La buena noticia es que arreglar un grifo que gotea no siempre requiere llamar a un fontanero. Con las herramientas adecuadas y un poco de paciencia, cualquiera puede hacerlo en casa. Un grifo que gotea no solo resulta molesto por el tic-tac constante de las gotas de agua, también puede convertirse en un problema de desperdicio y de factura. Se calcula que un grifo con fugas puede desperdiciar más de 30 litros de agua al día, algo que impacta tanto en tu bolsillo como en el medioambiente.
¿Por qué gotea un grifo? Principales causas
Antes de lanzarse a desmontar, es importante entender por qué ocurre. Las causas más frecuentes son:
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Juntas desgastadas: son pequeñas piezas de goma que sellan el paso del agua. Con el tiempo se endurecen o rompen.
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Cartucho defectuoso (grifos monomando): en este tipo de grifos, el cartucho es la pieza que regula el caudal y la temperatura. Si se daña, aparecen fugas.
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Asientos o válvulas corroídas (grifos bimando): en grifos tradicionales, la corrosión en las válvulas internas provoca escapes.
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Exceso de presión de agua: a veces el problema no está en el grifo, sino en una presión demasiado alta en la instalación.
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Montaje incorrecto: si el grifo fue instalado sin apretar bien las piezas o con sellado deficiente, las fugas son inevitables.
Herramientas necesarias antes de empezar
No necesitas un arsenal de fontanería. Con unas pocas herramientas básicas será suficiente:
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Llave inglesa o ajustable.
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Destornilladores (plano y de estrella).
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Alicates de punta fina.
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Juntas de repuesto o un cartucho nuevo (según el tipo de grifo).
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Cinta de teflón (para sellar).
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Un trapo seco o papel absorbente.
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Un cubo pequeño para recoger agua residual.
Consejo práctico: antes de desmontar nada, cierra la llave de paso del agua. Es un detalle obvio, pero fácil de olvidar y que evita un desastre en la cocina o el baño.
Cómo arreglar un grifo que gotea paso a paso
El proceso varía según el tipo de grifo. A continuación, se explican las dos situaciones más comunes:
Arreglar un grifo monomando
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Retira el embellecedor: localiza la tapa que cubre el tornillo del mando y quítala con cuidado.
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Desatornilla el mando: usa un destornillador para liberar el cartucho.
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Saca el cartucho: extrae la pieza central. Es el corazón del grifo.
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Revisa el estado: si está roto o presenta cal, cámbialo por uno nuevo (llévalo a la ferretería para comprar el repuesto exacto).
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Monta de nuevo: coloca el cartucho nuevo, aprieta el tornillo y pon el embellecedor.
Arreglar un grifo bimando
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Quita el pomo del mando: suele tener un tornillo oculto debajo de una tapita decorativa.
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Extrae la válvula: desenróscala con una llave inglesa.
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Cambia la junta de goma: retira la vieja y coloca una nueva del mismo diámetro.
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Reinstala la válvula: atorníllala de nuevo y coloca el pomo.
En ambos casos, al terminar abre la llave de paso y prueba el grifo. Si el goteo ha desaparecido, ¡éxito!
Consejos para prevenir futuras fugas
Arreglar un grifo que gotea es útil, pero más lo es evitar que vuelva a ocurrir. Aquí tienes algunos consejos:
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Limpieza regular: la cal es una de las grandes enemigas de los grifos. Usa vinagre o productos antical para limpiar el perlizador.
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Cierra sin forzar: apretar de más no mejora el cierre; al contrario, desgasta las juntas más rápido.
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Controla la presión del agua: si notas demasiada fuerza en el caudal, instala un reductor de presión.
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Mantenimiento anual: cambiar juntas preventivamente es barato y evita averías mayores.
¿Cuándo merece la pena llamar a un fontanero?
Aunque la mayoría de las veces podrás arreglar un grifo que gotea por ti mismo, hay situaciones donde lo mejor es pedir ayuda profesional:
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Si después de cambiar juntas o cartucho el problema persiste.
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Si el goteo viene del cuerpo del grifo (fisuras en el metal).
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Si detectas fugas en la pared o tuberías adyacentes.
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Si el grifo es muy antiguo y no encuentras piezas de repuesto.
En estos casos, un fontanero no solo solucionará el problema, sino que podrá aconsejarte si conviene cambiar el grifo por uno nuevo más eficiente.
No más pérdidas de agua en ese grifo
Un grifo que gotea puede parecer un problema menor, pero detrás de esas pequeñas gotas se esconden litros de agua desperdiciada y un gasto innecesario. La mayoría de las reparaciones son sencillas y requieren más paciencia que conocimientos técnicos.
Arreglarlo por ti mismo no solo te dará la satisfacción de haber resuelto un problema en casa, también contribuirá al ahorro y al cuidado del planeta. Y si el problema se complica, siempre tendrás la opción de llamar a un fontanero o a tu seguro de hogar.
En definitiva, con unos cuantos pasos básicos, un par de herramientas y la información adecuada, arreglar un grifo que gotea está al alcance de cualquiera.
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