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Medioambiente
Las empresas ya no se miden solo por sus beneficios económicos sino que se centran en los criterios ESG y cómo transforman el modo en que las organizaciones impactan en el mundo.
Las empresas ya no se miden solo por sus beneficios económicos. Los criterios ESG —medioambientales, sociales y de gobernanza— se han convertido en el nuevo estándar para evaluar el impacto real de las organizaciones en el mundo. Conocer qué es ESG, es clave para entender cómo evoluciona el modelo empresarial hacia una mayor responsabilidad social.
Tres letras que cada vez aparecen más en informes corporativos, noticias de inversión y estrategias empresariales: ESG. Son las siglas en inglés de Environmental, Social and Governance, es decir, medioambiental, social y gobernanza. Estos tres criterios definen un marco para medir cómo una empresa gestiona su impacto más allá de los resultados financieros. Según una consulta del Pacto Mundial de Naciones Unidas a 2.500 organizaciones, el 79% considera la sostenibilidad una ventaja competitiva.
La relevancia de los criterios ESG ha crecido de forma exponencial en los últimos años. No solo porque los inversores y los consumidores los demandan, sino porque la regulación europea los está convirtiendo en obligatorios. Con la Directiva CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive), casi 50.000 empresas europeas deberán reportar información detallada de sostenibilidad a partir de 2025, según datos de KPMG.
Qué es ESG y por qué importa
Los criterios ESG son un conjunto de indicadores que permiten evaluar el desempeño de una empresa en tres dimensiones no financieras: su relación con el medioambiente, su impacto en la sociedad y la calidad de su gobierno corporativo. No se trata de un trámite burocrático ni de una etiqueta verde, sino de un marco de gestión que afecta a la estrategia, la cultura y las operaciones de cualquier organización.
Históricamente, el valor de una empresa se medía casi exclusivamente por sus resultados económicos. El marco ESG introdujo una visión más amplia: las empresas generan impactos —positivos o negativos— en su entorno, y esos impactos tienen consecuencias reales sobre su viabilidad a largo plazo. Ignorarlos puede traducirse en riesgos reputacionales, dificultades de financiación o pérdida de talento.
En España, el informe KPMG CEO Outlook 2024 señala que el 22% de los primeros ejecutivos españoles prioriza la ejecución de iniciativas ESG en sus estrategias corporativas, por delante incluso de la integración de inteligencia artificial.
Qué mide cada pilar del ESG
Los tres pilares del ESG son complementarios y están interconectados. A continuación se detalla qué evalúa cada uno:
E — Environmental (Medioambiental)
El pilar ambiental evalúa cómo una empresa gestiona su relación con el planeta. Incluye la huella de carbono y las emisiones de gases de efecto invernadero, la eficiencia energética, la gestión de residuos, el uso de recursos naturales y el impacto sobre la biodiversidad. Las empresas con buenas prácticas ambientales no solo reducen riesgos regulatorios, sino que también logran ahorros operativos significativos.
S — Social
El criterio social mide el impacto de la empresa sobre las personas: empleados, clientes, proveedores y comunidades. Se evalúan aspectos como las condiciones laborales, la igualdad salarial, la diversidad e inclusión, el respeto a los derechos humanos y el bienestar de la plantilla. Fundación SERES, que agrupa a empresas que representan el 30% del PIB español, considera que el pilar social es cada vez más determinante para la sostenibilidad real de una organización. En el ámbito de la salud, el componente social del ESG se traduce directamente en el acceso a servicios sanitarios, la promoción del autocuidado y la protección del bienestar de los trabajadores.
G — Governance (Gobernanza)
La gobernanza analiza cómo se toman las decisiones dentro de la empresa: la estructura del consejo de administración, la transparencia, la lucha contra la corrupción, la ética empresarial y las políticas de retribución. El Pacto Mundial de Naciones Unidas señala que la gobernanza es actualmente el criterio del ESG menos trabajado por las organizaciones, pero el que más fortalece la confianza de inversores y grupos de interés cuando se implementa correctamente.
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E · Medioambiental: huella de carbono, energías renovables, gestión de residuos
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S · Social: derechos laborales, diversidad, bienestar, acceso a servicios de salud
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G · Gobernanza: ética, transparencia, estructura directiva, lucha contra la corrupción
Dato destacado: el 79% de las empresas considera la sostenibilidad una ventaja competitiva — Pacto Mundial ONU, 2024
Qué obliga la normativa ESG en Europa y España
El marco ESG ha pasado de ser voluntario a convertirse en exigencia legal en la Unión Europea. La Directiva CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) es la norma más relevante: amplía la obligación de reportar información de sostenibilidad a casi 50.000 empresas europeas, frente a las 12.000 que afectaba la directiva anterior.
En términos prácticos, las empresas con más de 500 empleados ya deben recopilar datos de impacto social y ambiental para publicarlos en 2025. A partir de 2026, la obligación se extiende a empresas de más de 250 trabajadores. Esto significa que los criterios ESG afectan no solo a las grandes corporaciones, sino también a un número creciente de empresas medianas en España.
A nivel nacional, la Ley 11/2018 de Información no Financiera y Diversidad ya obligaba a las grandes empresas a informar sobre cuestiones ESG antes incluso de la CSRD. España, además, cuenta con un Anteproyecto de ley de sostenibilidad y diligencia debida que amplía estas exigencias a la cadena de suministro.
Para las empresas que aún no han iniciado su estrategia ESG, el principal obstáculo no es la voluntad, sino la complejidad normativa: según datos del informe CxO Sustainability Report 2024 de Deloitte, 4 de cada 10 organizaciones reconocen tener dificultades para implementar estos criterios por la densidad regulatoria.
Cómo conectan los criterios ESG con el sector asegurador
El sector asegurador tiene una relación particular con el marco ESG: por un lado, las aseguradoras son actores que deben aplicar estos criterios en su propia gestión; por otro, sus productos y servicios pueden ser un vehículo directo para fomentar comportamientos más sostenibles en empresas y personas.
En el ámbito de los seguros de salud, el criterio S del ESG cobra especial protagonismo. Garantizar el acceso a la atención sanitaria, promover el bienestar de los trabajadores o desarrollar coberturas adaptadas a personas con diversidad funcional son formas concretas de traducir el pilar social en productos con impacto real.
El ESG no es una moda: es el nuevo lenguaje de la responsabilidad empresarial
Los criterios ESG han dejado de ser un diferenciador opcional para convertirse en un estándar de referencia. Las organizaciones que los integran en su estrategia no solo cumplen con la normativa vigente, sino que también acceden a mejores condiciones de financiación, retienen talento con mayor facilidad y generan mayor confianza entre sus clientes.
Para las personas, saber qué hay detrás de las siglas ESG es también una forma de exigir más transparencia a las empresas con las que interactúan. Y para los profesionales del sector empresarial y asegurador, comprender este marco es indispensable para anticiparse a los cambios regulatorios y alinear su modelo de negocio con las expectativas de una sociedad que pide coherencia entre lo que las empresas dicen y lo que hacen.
En definitiva, el ESG es la forma en que el mundo empresarial empieza a medir lo que siempre importó: el impacto real sobre las personas y el planeta.
¿En qué se diferencia ESG de RSC (Responsabilidad Social Corporativa)?
La RSC es un concepto más amplio y menos estandarizado que designa el compromiso voluntario de las empresas con la sociedad y el medioambiente. El ESG, en cambio, es un marco específico con indicadores medibles que se usa en el ámbito financiero e inversor para evaluar riesgos y oportunidades de sostenibilidad. En la práctica, el ESG actúa como herramienta de medición de la RSC.
¿El ESG afecta solo a las grandes empresas?
No. Aunque la regulación CSRD obliga inicialmente a empresas de más de 500 empleados (y desde 2026, de más de 250), las pymes también se ven afectadas de forma indirecta a través de sus relaciones con grandes clientes y proveedores que sí están obligados a reportar su cadena de valor. Además, aplicar criterios ESG puede suponer una ventaja competitiva incluso para organizaciones pequeñas.
¿Qué es el greenwashing y cómo se relaciona con el ESG?
El greenwashing consiste en presentar prácticas o productos como más sostenibles de lo que realmente son, sin evidencia que lo respalde. La Unión Europea ha aprobado la Directiva Green Claims (2024/825) para combatirlo, exigiendo que cualquier declaración ambiental esté verificada. El marco ESG, con sus métricas estandarizadas, es una de las herramientas para evitar este tipo de comunicación engañosa.
¿Cómo se mide el desempeño ESG de una empresa?
Existen estándares internacionales de reporte como GRI (Global Reporting Initiative), SASB o los nuevos ESRS europeos, que establecen qué indicadores deben medir las empresas en cada pilar. También existen agencias de calificación ESG que puntúan a las empresas cotizadas en función de estos criterios, y rankings como el Merco Responsabilidad ESG que evalúan a las empresas españolas.
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