Desigualdad de género y teletrabajo

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Trabajar desde casa es una opción a la que se han acogido muchas empresas, pero, ¿cómo ha contribuido la llegada de este sistema a la desigualdad de género?

 

Desigualdad de género teletrabajo
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¿Cómo ha contribuido el teletrabajo a la desigualdad de género? La pandemia ha cambiado radicalmente la manera de concebir multitud de situaciones diarias y nos ha obligado a adaptarnos y reinventarnos constantemente. Uno de los aspectos de nuestras vidas que ha experimentado más transformaciones es el universo del trabajo. La alternativa del teletrabajo, una medida que todavía era muy novedosa en muchos sectores, llegó para quedarse y tuvimos que transformar nuestras casas en despachos.

En un primer vistazo, trabajar desde el hogar se puede dibujar como una buena opción a la hora de conciliar la vida familiar y la laboral, pero tras dos años de crisis sanitaria, las estadísticas arrojan unos datos muy diferentes. Si bien pasar más tiempo en casa contribuye a una mayor cohesión familiar, lo cierto es que las líneas que separan el universo doméstico del profesional se han desdibujado tanto que esto ha supuesto un estrés añadido a los trabajadores.

Los cuidados, una de las causas de la desigualdad de género

De acuerdo con los últimos datos recogidos por la Encuesta Europea sobre la Calidad de Vida, las mujeres españolas destinan 92 horas a la semana a cuidar o educar a hijos, personas mayores y personas dependientes. Esta es la razón principal por la que las mujeres son las que tienen una mayor tendencia a buscar empleos que tengan jornada a tiempo parcial. De hecho, en estas cifras encontramos una brecha importante que denota la acusada situación de desigualdad de género que representa. Un total de 1.941.000 mujeres son trabajadoras a tiempo parcial frente a 712.900 hombres, según los números recuperados por el Ministerio de Igualdad en la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2020.

Asimismo, a la hora de justificar la preferencia por una jornada parcial, 307.700 mujeres afirmaron en la citada encuesta que lo hacían para poder dedicar más tiempo a los cuidados, mientras que esta cifra en varones solo alcanza 19.800. De igual manera ocurre a la hora de pedir excedencias: más de un 90% de mujeres recurren a esta opción para enfocarse en los cuidados de un familiar frente a solo un 9,1% de hombres, según apuntan las cifras arrojadas en 2019 por el Anuario de Estadística del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

“Este esfuerzo hace que en ocasiones [las mujeres] puedan estar realizando tareas del hogar en horario laboral e, incluso, si este es flexible, es posible que estén trabajando fuera del tiempo marcado por su contrato. Esto significa que desaparece la conciliación laboral y que el número de horas de trabajo es cada vez mayor", señaló en unas declaraciones la profesora de Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Cataluña Ana Isabel Jiménez Zarco.

Desigualdad de género y teletrabajo

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Infografía: desigualdad de genero

Conciliación familiar, algunos conceptos

La conciliación familiar con perspectiva de género en el contexto del teletrabajo gira en torno a un vocabulario específico que es importante conocer y mencionar para no dar la espalda a esta realidad que pone todavía la mayor parte del peso de los cuidados en las mujeres.

  • Corresponsabilidad: Según la Guía de corresponsabilidad editada por el Ministerio de Igualdad, la definición más adecuada para corresponsabilidad se refiere al “reparto equilibrado de las tareas domésticas y de las responsabilidades familiares, tales como su organización, el cuidado, la educación y el afecto de las personas dependientes dentro del hogar, con el fin de distribuir de manera justa los tiempos de vida de hombres y mujeres”.

  • Conciliación: Estructura y gestión de la vida laboral que promueve y facilita la combinación de esta con la vida personal y las responsabilidades familiares y afectivas. Algunas medidas de conciliación son la otorgación de permisos por razones familiares, las bajas de maternidad y paternidad o la proporción de horarios adaptados para poder dedicar más tiempo a los cuidados.

  • Carga mental: Este término se emplea desde hace un tiempo para referirse a la asunción de las mujeres como organizadoras, gestoras y distribuidoras de las tareas de la casa. Este trabajo no reconocido recae tradicionalmente en las mujeres al asumir que son ellas las que planifican el trabajo doméstico con base en las necesidades de cada miembro de la familia. Un caso muy común de carga mental se da cuando un miembro de la familia o unidad doméstica le indica a una mujer que si se siente sobrepasada, que diga “qué es lo que hay que hacer” para ayudarla, dado que se sobreentiende que el trabajo doméstico le corresponde solo a ella y, por tanto, el resto solo puede ayudar.

El teletrabajo es una realidad que se ha impuesto en momentos de necesidad, pero que cuenta con numerosas ventajas que hacen que se postule como una opción que viene para quedarse. Muchas empresas han descubierto los beneficios de ofrecer a sus empleados la posibilidad de llevar a cabo su jornada laboral de forma deslocalizada. De esta manera, la flexibilidad es uno de los grandes beneficios de trabajar desde casa, una virtud que se ha acabado tornando un arma de doble filo para muchas mujeres. Para conseguir sacar el mayor partido posible a este sistema y asegurar una conciliación familiar y laboral justa y derribar la desigualdad de género, es fundamental apostar por la corresponsabilidad. El reparto de tareas domésticas y en la labor de crianza y cuidados de personas mayores o dependientes supone una de las claves de éxito de un teletrabajo eficaz y equitativo.

 

Pablo Rodríguez