El impacto de la pesca recreativa en el medio ambiente

La pesca recreativa es una actividad con fines lúdicos o deportivos, pero también tiene algunas consecuencias negativas en los ecosistemas marinos

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La pesca recreativa es una actividad destinada a la captura de animales acuáticos con fines lúdicos o deportivos. Pese a que puede conllevar beneficios económicos, también tiene algunas consecuencias negativas en los ecosistemas marinos. Os explicamos cómo afecta a los animales y qué consejos seguir para minimizar su impacto en el medio ambiente.

Cada año se capturan 40.000 toneladas de peces de forma recreativa en España

Algunas investigaciones calculan que en Europa casi nueve millones de personas practican la pesca marítima recreativa. En España, unas 500.000 lo hacen en aguas continentales y cerca de 900.000, en las costas, según indica el Grupo de Trabajo sobre Pesca Marítima Recreativa en España.

Aunque principalmente pescan desde las orillas de los ríos, lagos y embalses, a veces lo hacen desde embarcaciones. Normalmente usan cañas aparejadas con cebos naturales y señuelos artificiales.

Con este material, pretenden capturar principalmente peces marinos y algunos invertebrados como los calamares. Una investigación publicada en Frontiers in Marine Science indica que, en total, cada año se capturan de forma recreativa unas 40.000 toneladas de peces marinos en España.

La pesca recreativa provoca la muerte de algunos peces

Pese a que la pesca recreativa tiene importantes beneficios sociales y económicos, conlleva un impacto ecológico en el hábitat de muchos animales, tal y como subrayan desde el Grupo de Trabajo sobre Pesca Marítima Recreativa en España.

Un estudio publicado en la revista Biological Conservation indica que la pesca se ha convertido en una importante amenaza para la conservación de los peces marinos. Aunque muchos animales capturados de forma recreativa son liberados, algunos mueren posteriormente.

Normalmente los peces que más sufren los daños de la pesca recreativa son los más vulnerables. Algunas especies longevas crecen lentamente, tienen un bajo potencial reproductivo y no se suelen expandir mucho. Es el caso de los meros oscuros, especies de aguas profundas y algunos tiburones y rayas.

La pesca recreativa también tiene otros efectos indirectos sobre los ecosistemas, según la investigación publicada en Frontiers in Marine Science. Los autores de la investigación citan, por ejemplo, la reducción del tamaño corporal de los peces en el Atlántico y el Mediterráneo, el uso de especies exóticas como cebo y la contaminación derivada de la pérdida de aparejos de pesca.

El impacto de los materiales de pesca en los ecosistemas marinos

Los materiales extraviados o abandonados son un factor de riesgo importante para los ecosistemas costeros y marinos, según una investigación publicada en la revista Scientific Reports. El hilo de pescar y los anzuelos desechados pueden lesionar a las aves, los mamíferos marinos, los corales y otras especies.

A ello se suma, según recoge una investigación publicada en BioScience, que los pescadores pueden perturbar la vida silvestre y pisotear la vegetación ribereña para acceder al agua. Sus embarcaciones y la contaminación acústica que generan también pueden contribuir a la degradación ambiental.

Consejos para minimizar el impacto de la pesca recreativa

La captura y liberación de peces es “una excelente estrategia de conservación”, pero desde la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos insisten en que dejar que un pez se vaya no garantiza que vivirá.

“Las acciones que realices antes, durante y después de soltar un pez pueden mejorar sus posibilidades de supervivencia, conservar saludables las poblaciones de peces y mantener a los pescadores pescando”, afirman.

Para minimizar el impacto de la pesca recreativa en estos animales, es importante elegir el equipo adecuado. El organismo sugiere usar anzuelos circulares, sin púas o con púas onduladas para facilitar su extracción y aumentar la tasa de supervivencia de los peces.

También aconseja tratar con cuidado a los animales. Es aconsejable no luchar contra un pez hasta el agotamiento, no cogerlo por la boca (sostenerlo por todo el cuerpo), desengancharlo en el agua y, si esto no es posible, exponerlo al aire el mínimo tiempo posible. “Menos de 60 segundos sería lo ideal”, añade.

Los autores del Código de buenas prácticas para la pesca marítima recreativa en España recomiendan devolver al mar las capturas por debajo de la talla mínima y las que no se vayan a consumir. Además de conocer y cumplir la normativa, también es aconsejable cambiar de vez en cuando de zona y de especies objetivo.

 

“Menos bulos, más rigor científico” es un proyecto de DKV Salud con contenido editorial de Maldita.es.

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