Si uno de tus principales electrodomésticos se avería, no siempre tendrás que buscar un técnico por tu cuenta. DKV Hogar puede enviarte un profesional y asumir el desplazamiento y hasta cinco horas de mano de obra.
La lavadora se para con el tambor lleno, el frigorífico deja de enfriar justo después de hacer la compra o el televisor decide quedarse sin imagen en el momento más interesante. Los electrodomésticos tienen una habilidad especial para averiarse cuando más los necesitamos.
Si tienes contratado DKV Hogar, cuentas con un servicio de reparación de electrodomésticos que puede ayudarte a solucionar algunas de estas averías. Pero ¿qué aparatos están incluidos?, ¿cuántas veces puedes utilizarlo? y ¿qué ocurre si el electrodoméstico todavía está en garantía?
Vamos a resolver las dudas más frecuentes.
¿Qué electrodomésticos pueden repararse?
El servicio está disponible para cinco aparatos concretos:
-
Frigorífico.
-
Lavadora.
-
Secadora.
-
Lavavajillas.
-
Televisor.
La avería debe ser mecánica o eléctrica, producirse en el interior del propio aparato y tener su origen en un fallo de funcionamiento del electrodoméstico.
¿Qué gastos asume DKV?
DKV Asistencia en el Hogar envía un profesional al domicilio asegurado y asume:
Los gastos de desplazamiento.
Hasta un máximo de cinco horas de mano de obra.
El servicio puede solicitarse una vez por cada anualidad del seguro. Por tanto, antes de utilizarlo, conviene comprobar que no se haya solicitado ya durante el mismo periodo anual de la póliza.
¿Sirve para cualquier electrodoméstico, sea nuevo o antiguo?
No. El aparato debe haber agotado la garantía del fabricante y tener menos de siete años de antigüedad.
Si el electrodoméstico todavía está cubierto por la garantía comercial, tendrás que dirigirte al fabricante o al establecimiento correspondiente. Tampoco podrá utilizarse este servicio cuando el aparato tenga más de siete años.
¿Qué averías no están incluidas?
El servicio no cubre los problemas derivados de:
-
Un uso anormal, negligente o inadecuado.
-
Golpes u otras causas externas.
-
Desgaste por el uso.
-
Corrosión u oxidación.
-
Falta del mantenimiento recomendado.
-
Reparaciones anteriores realizadas de forma defectuosa.
-
Subidas de tensión.
-
Falta de piezas de repuesto del fabricante.
Tampoco se incluyen aparatos cuyo número de serie resulte ilegible o que tengan corregidos o modificados los datos del certificado de garantía.
Además, si el electrodoméstico no puede repararse, la imposibilidad de completar el trabajo no genera por sí misma el derecho a recibir un reembolso o una indemnización.
¿Cómo puedes solicitar la reparación?
Antes de llamar, localiza la marca, el modelo y la antigüedad aproximada del aparato. Después, contacta con DKV Asistencia en el Hogar en el 900 810 076.
Durante la llamada tendrás que identificarte como cliente e indicar:
-
El tipo de electrodoméstico averiado.
-
La marca.
-
El modelo.
-
Los años de antigüedad.
-
Una descripción del problema.
Con estos datos será más sencillo comprobar si el aparato cumple las condiciones del servicio y enviar al profesional adecuado.
Así que, si tu frigorífico deja de enfriar o tu lavadora se declara en huelga, no te precipites buscando un técnico. Consulta primero tu póliza y llama a DKV. Puede que la ayuda que necesitas ya forme parte de tu seguro de hogar.