Una subida de tensión, un cortocircuito o un aparato que deja de funcionar sin previo aviso pueden convertir un día normal en un pequeño caos doméstico. En esos momentos, saber qué cubre tu seguro de hogar ayuda a reaccionar con más calma. En el caso de DKV Hogar, la póliza puede proteger tanto la instalación eléctrica de la vivienda como determinados electrodomésticos, siempre que el origen del daño encaje en las condiciones previstas.
Un seguro de hogar puede incluir distintos daños relacionados con el sistema eléctrico de la vivienda. Entre las coberturas más habituales están los desperfectos en cables, enchufes, interruptores, paneles eléctricos y otros elementos de la instalación cuando se producen por un fallo eléctrico. También pueden quedar cubiertos los daños derivados de un cortocircuito, así como las averías causadas por sobrecargas o picos de tensión que afecten a aparatos o dispositivos electrónicos.
Además, muchas pólizas contemplan daños en electrodomésticos y equipos como televisores, ordenadores o frigoríficos cuando dejan de funcionar por una incidencia eléctrica. En algunos casos, y según lo estipulado en la póliza, también puede incluirse la reparación o sustitución del aparato averiado.
En DKV Hogar, si tienes asegurado el continente, quedarán cubiertos los daños sufridos por la instalación eléctrica, los aparatos fijos y las líneas de la vivienda cuando el origen sea una caída de rayo, un cortocircuito, una corriente eléctrica anormal o una sobretensión. Y si tienes asegurado el contenido, también se cubren los daños de origen eléctrico en electrodomésticos, aparatos eléctricos y sus accesorios que formen parte de los bienes asegurados.
Eso sí, no todo entra automáticamente. DKV deja fuera los daños preexistentes a la contratación, los causados intencionadamente o por culpa del asegurado, así como los daños declarados por el Gobierno como catástrofe o calamidad nacional. Tampoco los provocados por fenómenos naturales extraordinarios, que corresponden al Consorcio de Compensación de Seguros.
Una avería eléctrica puede afectar mucho más que a un solo aparato. Por eso, tener claro qué cubre tu seguro y en qué condiciones es una forma sencilla de ganar tranquilidad cuando la luz da un susto.