A veces el verano no llega solo con terrazas, vacaciones y cenas al aire libre. También trae tormentas eléctricas que aparecen de golpe, descargan con ganas y dejan un pequeño desastre doméstico a su paso: una sobretensión, un electrodoméstico que deja de funcionar, una instalación eléctrica dañada o una lluvia intensa que se cuela donde no debe.
Lo primero: sí, DKV Hogar contempla los daños eléctricos, pero depende de qué tengas asegurado. Si tienes cubierto el continente, quedan amparados los daños sufridos por la instalación eléctrica, los aparatos fijos y las líneas de la vivienda cuando el origen sea la caída de rayo, un cortocircuito, una corriente eléctrica anormal o una sobretensión.
Y si además tienes asegurado el contenido, la cobertura se extiende a los electrodomésticos, aparatos eléctricos y sus accesorios que formen parte de los bienes asegurados dentro de la vivienda, siempre que el daño tenga ese mismo origen eléctrico. Es decir: si la tormenta funde la instalación o deja KO varios aparatos, la póliza puede responder, siempre dentro de las condiciones contratadas.
Ojo: no toda tormenta entra igual
Aquí llega el clásico “depende”, que en seguros siempre conviene leerse con calma. En DKV Hogar no todo fenómeno atmosférico se cubre sin más. Por ejemplo, en el caso de la lluvia, DKV aclara que los daños materiales quedan cubiertos cuando se registran más de 40 litros por metro cuadrado en una hora y eso consta en el observatorio meteorológico más cercano.
Hay, además, un matiz interesante: si antes se ha producido un siniestro por viento o pedrisco que haya dejado la vivienda más expuesta —una ventana rota, parte del tejado dañado—, la lluvia posterior también puede quedar cubierta durante las siguientes 72 horas, aunque no alcance ese umbral. Y sí: también se contemplan los gastos razonables destinados a evitar que el daño vaya a más, como proteger muebles o hacer una solución provisional de urgencia.
¿Y qué no cubre?
Aquí conviene ir al grano. DKV deja fuera los daños que ya existían antes de contratar la póliza, los que se producen intencionadamente o por culpa del asegurado, y los derivados de actos políticos o sociales, disturbios o conflictos similares. Tampoco cubre los daños declarados por el Gobierno como catástrofe o calamidad nacional.
Y hay una exclusión importante que conviene recordar en verano, cuando las tormentas se ponen serias de verdad: los daños causados por fenómenos naturales extraordinarios corresponden al Consorcio de Compensación de Seguros, no a la póliza ordinaria.
ClimAlert: ese SMS que llega antes del susto
Aquí entra en juego una de esas utilidades que muchas veces pasan desapercibidas… hasta que hacen falta. DKV Hogar incluye ClimAlert, un servicio de alertas meteorológicas por SMS que avisa cuando la AEMET prevé fenómenos severos o extremos que pueden afectar a la vivienda asegurada. Los avisos llegan, según DKV, con hasta 24 horas de antelación.
¿De qué te puede avisar? De lluvias intensas, tormentas, viento, nieve, olas de calor o frío e incluso polvo en suspensión. Y lo mejor es que no se queda en el “ojo, que viene tormenta”: esos mensajes también incorporan recomendaciones prácticas para ayudarte a reducir daños.
Qué hacer antes de que caiga el rayo
Si recibes un aviso o ves que el cielo empieza a ponerse dramático, hay varias medidas sencillas que pueden marcar la diferencia. DKV recomienda revisar canalones, cerrar bien puertas y ventanas, recoger toldos y asegurar o guardar el mobiliario exterior. Si tienes jardín o árboles cerca, conviene echarles un vistazo.
Y si hablamos de posible sobretensión, lo sensato es proteger o desenchufar los aparatos más sensibles cuando sea posible, especialmente si no necesitan seguir conectados. También es recomendable no abusar del modo “stand by” en aparatos que no vayas a usar.
Si ya ha pasado: menos agobio y más orden
Si el daño ya se ha producido, lo importante es no improvisar demasiado. Haz fotos, anota cuándo ocurrió, guarda toda la información que pueda ayudar a entender el siniestro y comunícalo cuanto antes. DKV recomienda recopilar bien los datos y la documentación para agilizar la gestión y la valoración de daños.
Porque una tormenta no se puede evitar. Pero sí puedes llegar mejor preparado. Y, en esto, tener claro lo que cubre tu seguro y contar con un aviso a tiempo puede ser la diferencia entre un susto… y un problemón.